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    June 26

    DE CELESTIAL LINAJE

    amistad
    La amistad es metáfora del alma
    fraguada en la renuncia, en el amor
    sublime del amado,
    no conoce egoísmo, es caridad
    aprendida en los brazos de la Cruz,
    en la mansa ternura de María,
    en la misericordia
    y el perdón irradiados por el Padre.
     
    Es fruto de pureza y santidad,
    de humana trascendencia
    hacia la esfera en donde el ser es Uno.
    No emana del apego al esplendor
    ni del común disfrutre.
    Es luz de Luz
    en el oscuro callejón efímero.
     
    No sabe de ruindades y rencores,
    es generosa,
    fruta en sazón del árbol redimido,
    semilla de la paz,
    creadora de místicos vergeles
    en el erial del trágico destierro.
    Crece al calor
    del espíritu en mutua cercanía,
    del dolor y el gozo comulgados.
     
    La amistad es
    flor extraña en los campos de la vida:
    adhesión en los juegos de la infancia;
    fuerza de la pandilla en juventud;
    confianza, confidencia,
    cuando al paso del tiempo está madura;
    apoyo en la vejez,
    es la mano que guía, el brazo firme,
    para escalar el último peldaño.
     
    La amistad de la vida
    en aras de un divino sacrificio,
    a ejemplo de Jesús crucificado.
    Dádiva en oblación
    amanecida en celestial linaje.
    (Ignoro su autor)
     
     
    PALABRAS PARA JULIA - La vida es bella, ya verás
     
     Amigo, ¿qué vas buscando...
     
    In Denial (Juventud y Decadencia) de Tony Heath
    Amigo, ¿qué vas buscando...
    por esos mundos de Dios?
    Tan sólo busco mis palabras.
    ¿Qué palabras?
    Las que alivien mi dolor.
     
    Amigo, ¿qué vas buscando
    por tan extraños caminos?
    Tan sólo busco palabras.
    ¿Qué palabras?
    Las que marcan mi destino.
     
    Amigo, ¿qué vas buscando
    en tu eterno caminar?
    Tan sólo busco palabras.
    ¿Qué palabras?
    Las que enseñan a olvidar...
    (Ignoro su autor)

    rosas - Recados e Imagensrosas - Recados e Imagens

    Amistad
     
     
    JUVENTUD
     

    CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA

    Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
     Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

    Plural ha sido la celeste
    historia de mi corazón.
    Era una dulce niña, en este
    mundo de duelo y de aflicción.

    Miraba como el alba pura;
    sonreía como una flor.
    Era su cabellera obscura
    hecha de noche y de dolor.

    Yo era tímido como un niño.
    Ella, naturalmente, fue,
    para mi amor hecho de armiño,
    Herodías y Salomé...

    Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

    Y más consoladora y más
    halagadora y expresiva,
    la otra fue más sensitiva
    cual no pensé encontrar jamás.

    Pues a su continua ternura
    una pasión violenta unía.
    En un peplo de gasa pura
    una bacante se envolvía...

    En sus brazos tomó mi ensueño
    y lo arrulló como a un bebé...
    Y te mató, triste y pequeño,
    falto de luz, falto de fe...

    Juventud, divino tesoro,
    ¡te fuiste para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

    Otra juzgó que era mi boca
    el estuche de su pasión;
    y que me roería, loca,
    con sus dientes el corazón.

    Poniendo en un amor de exceso
    la mira de su voluntad,
    mientras eran abrazo y beso
    síntesis de la eternidad;

    y de nuestra carne ligera
    imaginar siempre un Edén,
    sin pensar que la Primavera
    y la carne acaban también...

    Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer.

    ¡Y las demás! En tantos climas,
    en tantas tierras siempre son,
    si no pretextos de mis rimas
    fantasmas de mi corazón.

    En vano busqué a la princesa
    que estaba triste de esperar.
    La vida es dura. Amarga y pesa.
    ¡Ya no hay princesa que cantar!

    Mas a pesar del tiempo terco,
    mi sed de amor no tiene fin;
    con el cabello gris, me acerco
    a los rosales del jardín...

    Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer...

    ¡Mas es mía el Alba de oro!

    (Rubén Darío - Nicaragua)

    rosas - Recados e Imagensrosas - Recados e Imagens

     

    POEMAS EPICOS

    Chicos de la guerra
    LOS NIÑOS MÁRTIRES DE CHAPULTEPEC
    I
    Como renuevos cuyos aliños
    un viento helado marchita en flor,
    asi cayeron los héroes niños
    ante las balas del invasor.
     
    Allí fue... los sabinos la cimera
    con sortijas de plata remecían;
    cantaba nuestra eterna primavera
    su himno al sol: era diáfana la esfera;
    perfumaba la flor... ¡y ellos morían!
     
    Allí fue... los volcanes en sus viejos
    albornoces de nieve se envolvían,
    perfilando sus moles a lo lejos;
    era el valle una fiesta de reflejos,
    de frescura, de luz... ¡y ellos morían!
     
    Allí fue... Saludaba el mundo el cielo,
    y al divino saludo respondían
    los árboles, la brisa, el arroyuelo,
    los nidos con su trino del polluelo,
    las rosas con su olor... ¡ y ellos morían!
     
    Morían cuando apenas el enhiesto
    botón daba sus pétalos precoces,
    privilegiados por la suerte en esto:
    que los que aman los dioses mueren presto
    ¡y ellos eran amados de los dioses!
     
    Sí, los dioses la linfa bullidora
    cegaban de esos puros manantiales,
    espejos de las hadas y de Flora,
    y juntaban la noche con la aurora
    como pasa en los climas boreales.
     
    Los dioses nos robaron el tesoro
    de esas almas de niños que se abrían
    a la vida y al bien, cantando en coro...
    Allí fue... la mañana era de oro,
    Septiembre estaba en flor....¡y ellos morían!
    II
    No fue su muerte conjunción fébea
    ni puesta meláncolica de Diana,
    síno eclipse de Vésper, que recrea
    los cielos con su luz, y parpadea
    y cede ante el fulgor de la mañana.
     
    Morir cuando la tumba nos reclama,
    cuando la dicha suspirando quedó,
    "¡Adios!", murmura, y se extinguió la llama
    de la fe, y aunque todo dice..."¡Ama!",
    responde el corazón: "¡Si ya no puedo...!".
     
    Cuando sólo escuchamos donde quiera
    del tedio el gran monologar eterno,
    y en vano desparrama Primavera
    su florido caudal en la pradera,
    porque dentro llevamos el Invierno,
     
    bien está... más partir en pleno día,
    cuando el sol glorifica la jornada,
    cuando todo en el pecho ama y confía,
    y la Vida, Julieta enamorada,
    nos dice: "¡No te vayas todavía!";
     
    y forma la ilusión mundos de encaje,
    y los troncos de savia están henchidos
    y las frondas perfuman los boscajes,
    y los nidos salpican los frondajes,
    y las aves arrullan en los nidos,
     
    es cruel... mas, entonces, ¿por qué ahora
    muestra galas el Bosque y luce aliños?
    ¿Por qué canta el clarín con voz sonora?
    ¿Por qué nadie está triste, nadie llora
    delante del recuerdo de esos niños?
     
    Porque más que la vida, bien pequeño;
    porque más que la gloria, que es un sueño;
    porque más que el amor, vale, de fijo,
    la divina oblación, y en una losa
    este bello epitafio: "Aqui reposa;
    dio su sangre a la Patria: ¡Era un buen hijo!"
    III
    Descansa,  juventud, ya sin anhelo,
    serena como un dios, bajo las flores
    de que es pródigo siempre nuestro suelo;
    descansa bajo el patio de tu cielo
    y el santo pabellón de tres colores.
     
    Descansa, y que liricen tus hazañas
    las voces del terral en los palmares,
    y las voces del céfiro en las cañas,
    las voces del pinar en las montañas
    y la voz de las ondas en los mares.
     
    Descansa, y que tu ejemplo persevere,
    que el amor al derecho siempre avive;
    y que en tanto que el pueblo que te quiere
    murmura en tu sepulcro: "¡Así se muere!"
    la fama cante en él: "¡Así se vive!".
    IV
    Señor, en cuanto a ti, dos veces bravo,
    que aqui defiendes el hollado suelo
    tras haber defendido el suelo esclavo,
    y hoy en sitio dormirás al cabo
    donde el águila azteca posó el vuelo;
    Señor, en cuanto a ti, que noble y fuerte,
    llegaste del perdón al heroísmo,
    perdonando en tu triunfo a quien la muerte
    dio a tu padre infeliz, y de esta suerte
    venciéndote dos veces a ti mismo:
    ¡Ven, únete a esos niños como hermano
    mayor, pues que su gloria fue tu gloria,
    y llévalos contigo de la mano
    hacia el solio de Jove soberano
    y a las puertas de bronce de la Historia!
    Amado Nervo, Septiembre de 1903
     
     
    PACO IBAÑEZ - La Poesía es un Arma -
    Poesía necesaria más allá de mis penas
     

     

     
     

     

      

                               

    REGALO PARA EL NIÑO

    Te regalo una paz iluminada.

    Un racimo de paz y gorriones.

    Una Holanda de mieses aromada.

    Y una California de melocotones

    ***

    Un Asia sin Corea ensangrantada.

    Una Corea en flor, otra en botones.

    Una América en frutos sazonada.

    Y un mundo azúcar de melones.

    ***

    Te regalo la paz y su flor pura.

    Te regalo un clavel meditabundo

    para tu blanca mano de criatura.

    ***

    Y en tu sueño que tiembla estremecido

    hoy te dejo la paz sobre tu mundo

    de niño, por la muerte sorprendido.

    Condor Huari  (Cóndor Huari)

    NIDO DE CÓNDORES 

    Olegario V. Andrade: Es una de las glorias más puras de la poesía argentina. Cantó las grandezas de la patria, cómo en el Nido de Cóndores, donde exalta la figura de leyenda del Gral. San Martín. La poesía Nido de Cóndores fue leída en el Teatro Colón el 25 de Mayo de 1877, en una función realizada con el fin de contribuír a aumentar la cantidad de dinero que se estaba reuniendo para repratriar los restos del gran Capitán.

    I

    En la negra tiniebla se destaca

    como un brazo extendido hacia el vacío

    para imponer silencio a sus rumores

    un peñasco sombrío.

    Blanca venda de nieve lo circunda,

    de nieve que gotea

    con la negra sangre de una herida

    abierta en la pelea.

    Todo es silencio en torno. Hasta las nubes

    van pasando calladas,

    como tropas de espectros, que dispersan

    las ráfagas heladas.

    Todo es silencio en torno. Pero hay algo

    en el peñasco mismo

    que se mueve y palpita cual si fuera

    el corazón enfermo del abismo.

    Es un nido de cóndores, colgado

    de su cuello gigante,

    que el viento de las cumbres balancea

    como un pendón flotante.

    Es un nido de cóndores andinos,

    en cuyo negro seno

    parece que fermentan las borrascas

    y que dormita el trueno.

    Aquella negra masa se estremece

    con inquietud extraña:

    es que sueña con algo que lo agita!

    el viejo morador de la montaña!

    No sueña con el valle, ni la sierra

    de encantadoras galas;

    ni menos con la espuma del torrente

    que humedeció sus alas.

    No sueña con el valle, ni la sierra

    que en la noche inflama,

    despeñando por riscos y quebradas

    sus témpanos de llama.

    No sueña con la nube voladora

    que pasóen la mañana

    arrastrando en los campos del espacio

    su túnica de grana.

    Muchas nubes pasaron a su vista;

    holló muchos volcanes;

    su pumaje mojaron y rizaron

    torrentes y huracanes.

    Es algo muy querido lo que causa

    su agitación extraña:

    un recuerdo que bulle en la cabeza

    del viejo morador de la montaña.

    En la tarde anterior, cuando volvía,

    vencedor inclemente,

    trayendo los despojos palpitantes

    en la garra potente.

    Bajaban dos viajeros presurosos

    la rápida ladera:

    un niño y un anciano de alta talla

    y blanca cabellera.

    Hablaban en voz alta, y el anciano,

    con acento vibrante,

    "Vendrá -exclamaba- el héroe predilecto

    de esta cumbre gigante".

    El cóndor al oírlo, batió el vuelo,

    lanzó ronco graznido,

    y fué a posar el ala fatigada

    sobre el desierto nido.

    Inquieto, temboloroso, como herido

    de fúnebre congoja,

    pasó la noche y sorpréndiole el alba

    con su pupila roja

    II

    Enjambre de recuerdos punzadores

    pasaban en tropel por su memoria;

    recuerdos de otros tiempos de esplendores,

    de otros tiempos de gloria,

    en que era breve espacio a su ardimiento,

    la anchurosa región del vago viento.

    Blanco el cuello y el ala reluciente,

    iba en pos de la niebla fugitiva,

    dando caza a las nubes en oriente;

    y con mirada altiva

    enla garra pujante se apoyaba,

    cual se apoya un titán sobre su clava.

    Una mañana -inolvidable día!-

    ya iba a soltar el vuelo soberano

    para surcar la inmensidad sombría

    y descender al llano

    a celebrar con ansia convulsiva

    su sangriento festín de carne viva,

    cuando sintió un rumor nunca escuchado

    en las hondas gargantas de occidente;

    el rumor del torrente desatado,

    la cólera rugiente

    del volcán que en horrible paroxismo

    se revuelca en el fondo del abismo.

    Choque de armas y cánticos de guerra

    resonaron después. Relincho agudo

    lanzó el corcel de la Argentina tierra

    desde el peñasco mudo;

    y vibraron los bélicos clarines

    del ande gigantesco en los confines.

    Crecidas muchedumbres se agolpaban

    cual las ondas del mar en sus linderos;

    infantes y jinetes avanzaban,

    desnudos los aceros,

    y atónita, al sentirlos, la montaña

    bajó la frente y desgarró su entraña.

    Dónde van? Dónde van? Dios los empuja!

    Amor de patria y libertad los guía:

    donde más fuerte la tormenta ruja:

    donde la onda bravía

    más ruda azote el piélago profundo:

    van a morir o libertar el mundo.

    III

    Pensativo a su frente, cual si fuera

    en muda discusión con el destino,

    iba el héroe inmortal que en la ribera

    del gran río argentino

    al león hispano asió de la melena

    y lo arrastró por la sangrienta arena!

    El cóndor lo miró, voló del Ande

    a la cresta más alta, repitiendo

    con estridente grito: "Este es el grande".

    Y San Martín oyendo

    cual si fuera el presario de la historia

    dijo a su vez: "Mirad, ésa es mi gloria".

    IV

    Siempre batiendo el ala silbadora,

    cabalgando en las nubes y en los vientos,

    lo halló la noche y sorprendió la aurora:

    y a sus roncos acentos

    tembló de espanto el español sereno

    en los umbrales del hogar ajeno.

    Un día ... se detuvo; había sentido

    el estridor de la feróz pelea;

    viento de tempestad llevó a su oído

    rugidos de marea;

    y descendió a la cumbre de una sierra

    la corva garra abierta en son de guerra.

    Porfiada era la lid. Por las laderas

    bajaban los bizarros batallones,

    y penachos, espadas y cimeras,

    cureñasy cañones,

    como heridos de un vértigo tremendo

    en la cima fatal iban cayendo.

    Porfiada era la lid. En la humareda

    la enseña de los libres ondeaba

    acariciada por la brisa leda

    que sus pliegues hinchaba:

    y al fin, entre relámpagos de gloria,

    vino a alzarla en sus brazos de victoria.

    Lanzó en cóndor un grito de alegría,

    gritó inmenso de júbilo salvaje;

    y desplegando en la extensión vacía

    su vistoso plumaje,

    fue esparciendo por sierras y por llanos

    jirones de estandartes castellanos.

    V

    Desde entonces, jinetes de vacío,

    cabalgando en nublados huracanes,

    en la cumbre, en el páramo sombrío,

    tras hielos y volcanes,

    fué siguiendo los vívidos fulgores

    de la bandera azul de amores.

    La vió al borde del mar, que se empinaba

    para verla pasar, y que en la lira

    de bronce de sus olas entonaba,

    como un grito de ira,

    el himno con que rompe las cadenas

    de su corcel de rocas y de arenas.

    La vió el Maipo, en Junín y hasta en aquella

    noche de maldición, noche de duelo,

    en que desapareció como una estrella

    tras la nubes del cielo:

    y al compás de sus lúgubres graznidos

    fué sembrando el espanto en los dormidos.

    Siempre tras ella, siempre. Hasta que un día

    la luz de un nuevo sol alumbró al mundo:

    el sol de libertad que aparecía

    tras nublado profundo,

    y envuelto en su magnifica vislumbre

    tornó soberbio a la nativa cumbre.

    VI

    Cuántos recuerdos despertó el viajero

    en el calvo señor de la montaña.

    Por eso se agitaba entre su nido

    con inquietud exteaña;

    y a beso de la luz del sol naciente

    volvió otra vez a sacudir sus alas

    y a perderse en la nubes del oriente.

    Adónde va? Qué vértigo lleva?

    Qué engañosa ilusión nubla sus ojos?

    Va a esperar del Atlántico en la orilla

    los sagrados despojos

    del aquel gran vencedor de vencedores,

    a cuyo solo nombre se postraban

    tiranos y opresores.

    Va a posarse en la cresta de una roca,

    batida por las ondas y los vientos,

    allá, donde se queja la ribera

    con amargo lamento,

    porque sintió pisar planta extranjera

    y no sintió tronar el escarmiento!

    Y allá estarás! Cuando la nave asome,

    portadora del héroe y de la gloria,

    cuando el mar patagón alce a su paso

    los himnos de victoria,

    volverá a saludarlo, como un día en la cumbre del Ande,

    para decir al mundo: ESTE ES EL GRANDE!!!

    condor encadenado - Cyborg Kanashiro

     

     

     

     

     

    Novena Sinfonía - 1º parte -Coral

    ttp ://www.youtube.com/watch?v=v7A6vxtdXGM

    Poemas, frases, auto-ayuda, artículos interesantes...

    NUNCA PIERDAS LA ESPERANZA
     
    La esperanza es una hermosa respuesta
    a muchos interrogantes dificiles.
    La esperanza, sólo pide que creas en ella.
    La esperanza, quiere que recibas.
    La esperanza es mantener alto el ánimo,
    hasta que la ayuda llegue.
    Cada vez que un día no resulta tal como lo planeamos,
    la esperanza está allí, como una reconfortante
    guía que ayuda a comprender.
    La esperanza es un lugar callado y personal,
    donde siempre puedes encontrar refugio.
    La esperanza es la cálida y bienvenida convicción
    de que las posibilidades maravillosas existen.
    La esperanza, es todas esas fantásticas cosas;
    basta saber que cuando lo único que te queda: es la esperanza.
    TODAVIA ES MUCHO LO QUE TIENES !!!!
    Serie Palomas: Entre Flores de Enrique Bustamante
     
    UNA SONRISA
    Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho,
    enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quien la da,
    no dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.
    Nadie es demasiado rico para prescindir de ella
    y nadie es demasiado pobre para no merecerla.
    Da felicidad en tu hogar y apoyo en tu trabajo.
    ES EL SIMBOLO DE LA AMISTAD !!!.
    Una sonrisa da reposo al cansado, anima a los más deprimidos;
    no se puede comprar, ni prestar, ni robar,
    pues son cosas que no tienen valor,
    hasta el momento en que se dan y si alguna vez
    tropiezas con alguién que no sabe dar una sonrisa más,
    SE GENEROSO DALE LA TUYA;
    porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa,
    como el que no puede dárse la los demás.
     
    Desesperación de Ramon Carulla
     DIFICIL ES LUCHAR POR UN SUEÑO
    Fácil es exibir la victoria, dificil es asumir la derrota con dignidad.
    Fácil es tropezar en una piedra, dificil es levantarte.
    Fácil es prometerle a alguién algo, dificil es cumplir esa promesa.
    Fácil es decir que amamos, dificil es demostrarlo todos los días.
    Fácil es criticar a los demás, dificil es mejorar uno mismo.
    Fácil es cometer errores, dificl es parender de ellos.
    Fácil es llorar por el amor perdido, dificil es cuidarlo para no perderlo.
    Fácil es pensar en mejorar, dificil es dejar de pensarlo y solamente hacerlo.
     
     
     
     
    Leer, analizar--- ¿comprender el poema?
     
     
    "Las obras literarias no nacieron para ser estudiadas y analizadas, sino para ser leídas y directamente intuidas." (Dámaso Alonso, 1950)

    Qué gran verdad encierran las palabras del maestro: las obras literarias nacieron para ser leídas. Puertas hacia otros mundos y otras vidas, sólo piden la complicidad del lector para llevarle a los lugares que otros soñaron antes que él. Quien no se ha perdido en las páginas de un libro, quien no ha vivido ese momento mágico en que las palabras impresas se difuminan y cobran vida las imágenes, se hacen casi tangibles sus personajes, sus paisajes, sus historias, no sabe realmente en qué consiste el placer de la lectura.

    En el caso del poema, los versos le piden algo más al lector que su complicidad: necesitan su voz para que surta efecto el hechizo y puedan liberar toda su magia de la cárcel de tinta y de papel en que la han encerrado. Vinculada en su origen a la música, la poesía sigue necesitando, hoy como ayer, la voz para volver a ser palabra viva, para resurgir igual que un ave Fénix de las cenizas del tiempo y traernos el ímpetu o el eco del sentimiento que dio vida a sus versos. En todo buen poema late aún, sepultado tal vez por los años, quizás adormecido por un largo silencio, pero vivo para quien sepa reconocer sus signos, el corazón tímido, apasionado, cínico, dolorido, burlón... ¿quién sabe? del poeta. Pero, ¿cómo encontrar el camino hasta él? ¿Cómo orientarse en ese laberinto de palabras que a muchos les resultan ajenas, si la intuición no puede acompañarte? A leer poesía, lector, también se aprende...

    "Para saber de amor, para aprenderle,
    haber estado solo es necesario.
    Y es necesario en cuatrocientas noches
    —con cuatrocientos cuerpos diferentes—
    haber el hecho el amor. Que sus misterios,
    como dijo el poeta, son del alma,
    pero un cuerpo es el libro en que se leen."
    Jaime Gil de Biedma, "Pandémica y celeste"

    Para saber de amor, de poesía, para aprender su música, hay que haberse perdido muchas veces en los signos extraños del verso, en sus pausas, sus rimas, sus ecos, sus silencios. Leer siempre en voz alta cada nuevo poema cuyos misterios quieres desvelar, recorrer sus palabras con la mirada atenta y deslumbrada de la primera cita, acariciar las sílabas con la voz algo incierta de quien recorre un cuerpo por primera vez y no conoce aún el contorno preciso de sus líneas, es necesario. Y releerlo una y otra vez, dejando que la mano invisible del poeta te guíe por sus versos, hasta que al fin conozcas cada pausa precisa, y escuches el eco de su voz en tu voz, y el poema sea, ya para siempre, un poco tuyo...
    Palabra viva, antes que nada: eso es el poema. Si le prestas tu voz se hará el milagro y vendrá de puntillas, sin que apenas la oigas, la mágica intuición que revela en silencio, sin palabras, el verdadero sentido del poema. Sólo entonces, si aún quieres ahondarte más en él, perderte en sus entrañas y hacerte un poco música, y verso, y poesía, puedes dar otro paso y saltar, ya sin miedo, hacia el abismo del análisis. Pero que no te engañen: cuanto más profundices, cuanto más ahondes en el extraño mundo del verso, más querrás saber, y menos palabras necesitarás para entenderlo. Contarlo, sin embargo, es otra historia...